Grandes Ligas

Polanco y Mazara, cara y cruz de aceptar extensiones

  • Entregar años de servicios puede salir caro, pero es garantía
  • José Ramírez y Luis Severino han tenido resultados opuestos
Santo Domingo
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José Ramírez

Mientras Fernando Tatis Jr., “se rindió” ante la oferta de US$340 millones de los Padres, talento joven como Juan Soto, Vladimir Guerrero Jr., y Rafael Devers de momento resiste a las redes que periódicamente les lanzan sus equipos para sellar extensiones que les garantice un buen dinero a ellos como atletas... y les ahorre grandes sumas a los clubes.

Al agente del jugador le conviene llevarlo hasta la agencia libre para negociar con 30 equipos en lugar de uno. Pero es una decisión aventurada. De Soto se ha dicho que puede conseguir hasta US$400 millones, lo mismo que se decía de Bryce Harper, pero que hasta ahora nadie lo alcanza.

Es una apuesta riesgosa de ambas partes, pero a menudo se repiten casos que llevan a los jugadores a firmar pactos donde los clubes parecen “engañarlos”, como parecen extensiones como las del venezolano Ronald Acuña (US$100 millones por siete años) y el curazoleño Ozzie Albies (US$34 MM por seis).

Así parecía cuando la oficina de los Yanquis creyó “atracar” a Luis Severino en febrero de 2019 al comprarle los cuatro años antes de la agencia libre que tenía por una extensión de US$40 millones al derecho que venía de ponchar 220 en 191 entradas y ganar 19 partidos. Pero desde entonces los problemas de salud han limitado al de Hato Mayor a lanzar solo 12 entradas en el Big Show y su retorno es una interrogante, mientras que su cuenta bancaria está inundada de dólares.

Ningún equipo reclamó a Gregory Polanco, bateando apenas .199/.277/.340, en su paso esta semana por la lista de Waivers, un movimiento que no solo augura los Piratas no ejercerán las opciones por US$26 millones para 2022 y 2023 por un jugador que sus problemas de salud lo devaluaron en el terreno, sino que hasta se ahorrarán tres de los cuatro millones en el buyout (compensación) que contiene su acuerdo.

En abril de 2017, Polanco, con 25 años y precedido de una campaña de 22 jonrones y 86 remolcadas, aceptó una extensión que le garantizaba US$35 millones por cinco temporadas, a cambio de entregar dos campañas de salario mínimo y tres de arbitraje.

Un deslizaje aparatoso en segunda ante los Marlins a mediados de septiembre de 2018 le destrozó el tejido Labrum en su hombro izquierdo y le requirió una cirugía de siete meses de recuperación. Una inflamación en junio de 2019 limitó su campaña a 42 partidos y desde entonces no fue ese temido bateador zurdo, su capacidad para hacer contacto desapareció, si bien el poder se ha mantenido.

A Polanco, a punto de cumplir 30 años, le puede costar mucho convencer a los equipos de que el talento sigue ahí, pero se “aseguró” con esos US$35 millones en una carrera que llega a los seis años de servicios.

Esa misma primavera de 2017, Ken Rosenthal reportaba para FOX Sports que los Rangers negociaban una extensión con Nomar Mazara, que venía de estrenarse en la MLB con 20 vuelacercas y 64 producidas a los 21 años. El “anzuelo” de Texas sería por un monto similar al de Polanco, con opciones más altas, pero no se materializó.

Mazara no trascendió desde entonces como se proyectaba (su OPS ajustado dice que su aporte fue un 10% menos que la media de la liga), Texas lo transfirió al finalizar 2019, estuvo en White Sox, no se le ejerció arbitraje, firmó como agente libre con Detroit la primavera pasada y fue dejado libre a mediados de julio último. En el trayecto sus cobros alcanzaron los US$7,4 millones, tiene 26 años y está fuera del negocio.

Caso opuesto

Los Indios firmaron al banilejo José Ramírez por apenas US$50 mil en 2010 cuando tenía 17 años. Un año más tarde, dieron un bono de US$2,9 millones por el puertorriqueño Francisco Lindor, al que tomaron en el octavo puesto del draft, con 18 años.

Ramírez llegó al Big Show en 2013 y Lindor en 2015, ambos con el campo corto como posición primaria, pero el boricua con mucho mayor proyección.

En los entrenamientos de 2017, tras una campaña donde tuvo una línea de .312/.363/.462 con 4.8 victorias sobre jugador reemplazo (WAR) como antesalista y jardinero, el dominicano aceptó una extensión de US$26 millones y cinco años con opciones del equipo por US$11 y US$13 millones para 2022 y 2023, lo que llevará el pacto hasta US$50 MM por los siete años que pueden ser los mejores de su carrera.

En cambio, Lindor rechazó toda oferta, agotó sus años de mínimo y arbitraje por los que cobró US$30 millones y a los 27 años, rubricó previo a esta campaña una extensión por US$341 millones. A los 37 años habrá ganado US$371 millones.

Después de la firma donde Ramírez “se cubrió” fue tres veces finalista al Jugador Más Valioso y en su carrera antes de la actual campaña había acumulado 27.5 WAR contra 27.9 de Lindor.

Al menos que en Cleveland no se planteen una renegociación con Ramírez (para lo que no están obligados) el criollo terminará su pacto a los 30 años y, a decir por el mercado, le será cuesta arriba conseguir uno que le garantice más de cinco temporadas.

El riesgo de decir que no

A Jonathan Villar los Brewers también ofertaron una extensión por US$20 millones ese 2017 por cinco años, más opciones del club que doblaban el monto garantizado. No hubo acuerdo, Villar fue cambiado tres veces (a Orioles, Marlins y Blue Jays) hasta firmar por solo un año como agente libre (Mets). En el trayecto ha ganado US$17,6 millones, tiene 30 años y las opciones de pactos multianuales no parecen que abundarán. Starling Marte fue gran negocio para los Piratas, que lo aseguraron en 2014 por US$31 MM por seis cursos y opciones por US$24 MM. Marte irá a la agencia libre en octubre, con 33 años, y busca unos US$50 MM.

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