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Aportes del doctor Raffaele Ciferri en el desarrollo agrario de la República Dominicana

  • Extracto del escrito de Raymundo González, asesor histórico del Archivo General de la Nación, contenido en el libro “El Legado Italiano en República Dominicana. Historia, Arquitectura, Economía y Sociedad
Escuela Agrícola Salesiana de Moca, donde laboró el Dr. Rafael Ciferri (Archivo General de la Nación)

El presente artículo esboza un cuadro general de los aportes realizados a la botánica y las ciencias agrícolas por el científico Raffaele A. Ciferri en el periodo en que radicó y trabajó en la República Dominicana, con atención a algunas proyecciones posteriores de dichos aportes que se refieren directamente al país.

Raffaele Ciferri nació en Italia el 30 de mayo de 1897, en la ciudad de Fermo, provincia de Macerata, en la costa del Mar Adriático; y falleció en la ciudad de Pavía, capital de la provincia del mismo nombre, el 12 de febrero de 1964. Estudió en el Instituto Técnico de Bolonia, ciudad donde se graduó de licenciado en Ciencias Agronómicas y luego de doctor en Ciencias Biológicas en el Regio Instituto Superior Agrario de Bolonia. Fue profesor en el Instituto Forestal Nacional de Florencia, en el Instituto Botánico y Laboratorio Criptogámico de Pavia, en la Escuela de Viticultura y Enología de Alba, entre otros institutos científicos.

Desde sus inicios como científico agrónomo y biólogo micólogo y fitopatólogo colaboró con otros estudiosos europeos en la preparación de una amplia bibliografía general sobre hongos. Como especialista en Fitopatología tenía unas cuarenta publicaciones originales antes de llegar a la República Dominicana. Uno de sus mentores fue el profesor Romualdo González Fragoso (1862-1928), científico español, considerado el padre de la micología española, con quien colaboró en múltiples estudios desde Santo Domingo.

Con apenas 28 años Ciferri vino a Santo Domingo procedente de Cuba, adonde había llegado para trabajar en la Estación Experimental Agronómica de Santiago de las Vegas. La citada institución cubana estaba dirigida por el científico norteamericano doctor Josiah T. Crawley, experto azucarero, quien había laborado en la Louisiana Experiment Station y en la Audubon Sugar School, adscrita a la Louisiana State University (Estados Unidos de América), adonde iban a estudiar muchos jóvenes cubanos interesados en la agricultura de la caña. Crawley tenía un sentido pragmático de la educación en ciencias agronómicas, por lo que desde el año 1907 había recomendado crear en Cuba «un Colegio Superior de Agricultura y de Artes Mecánicas situado en el campo, con tierras bastantes para el objetode demostración, con sus propios edificios, laboratorios y talleres»,como la existente en su País de origen.

Como es común entre las personas de ciencia Ciferri se mantuvo en contacto con los miembros de ese centro homólogo de Cuba y amplió los lazos de colaboración e intercambio con ese y otros institutos de la región, así como de América y Europa.

La primera estación de estudios agronómicos

La labor de Ciferri en República Dominicana comenzó en 1925 y concluyó en 1932. Fue contratado por el gobierno dominicano para dirigir y poner en funcionamiento la primera estación de estudios agronómicos y para la enseñanza y formación de peritos en la materia para apoyar el desarrollo agropecuario del País. Ciferri arribó a Santo Domingo acompañado de otros tres jóvenes científicos que formaban un equipo de trabajo. Estos fueron el doctor Osvaldo Arrocha, cubano, médico veterinario; el doctor Enrico Balzarotti, italiano, químico; y el doctor Enea Razeto, italiano, agrónomo.

Su actividad, sin embargo, trascendió esos objetivos que consiguió a cabalidad. Bajo su dirección se trasladó la Estación Agronómica y el Colegio de Haina (provincia San Cristóbal) a Moca (provincia Espaillat), un lugar mucho más adecuado por estar situada en el Cibao, la región agrícola por excelencia del País. Ciferri estableció en esta ciudad, con el apoyo del Secretario de Agricultura Espaillat, un complejo científico y técnico de investigación y formación de profesionales para el desarrollo agrícola hasta entonces sin precedentes.

América Latina, y en particular la República Dominicana en las Antillas Mayores, fue uno de los primeros lugares donde estudió ampliamente los cultivos tropicales, deteniéndose en los numerosos problemas y enfermedades de las plantas en cultivos agrícolas, lo que le permitió profundizar en la micología, una de sus especialidades, y avanzar en el descubrimiento de numerosas especies de hongos para las ciencias biológicas. Pero no se limitó a ello; su visión e inquietudes abarcaban los más diversos campos de las ciencias naturales y desarrolló un sentido práctico de la utilidad del conocimiento para el bien de la naturaleza y el ser humano.

Regresó a Italia en 1932 como Vicedirector del Laboratorio Criptogámico Italiano, en Roma, de carácter nacional, que luego dirigió; continuó sus investigaciones en diversos centros de investigación: en la Universidad de Florencia, donde además fue profesor; en el Centro de estudios coloniales de África, en Roma, para el cual realizó importantes investigaciones que le llevaron a Somalia.

Es considerado actualmente uno de los cofundadores de la Micopatología y de la Micología Aplicada; asimismo, sus descubrimientos y clasificación taxonómica se acompañan de la abreviatura Cif., que indica una aportación suya.

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