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Segunda parte: El presente de las relaciones diplomáticas: 2017-2020, por Andrea Canepari

  • Extracto contenido en el libro “El Legado Italiano en República Dominicana. Historia, Arquitectura, Economía y Sociedad”
Cámara de Comercio Dominico-Italiana, Celso Marranzini, durante la inauguración y presentación de la nueva directiva. 3 de octubre del 2019. (Camera de Comercio Dominico Italiana))

A lo largo de la historia de Italia y de la República Dominicana han habido momentos en los que las relaciones diplomáticas han sido de particular importancia: en la primera parte de este artículo la profesora Mu-Kien Adriana Sang Ben destaca figuras importantes, como la de Juan Bautista Cambiaso, ciudadano del Estado italiano y cónsul de Génova, fundador de la Armada Dominicana, primer almirante de la República y héroe de la Independencia dominicana, recordado el día de hoy en el Panteón Nacional, donde descansan sus restos, con una celebración anual cada 21 de junio, tradición que empecé personalmente en el 2018, junto a el comandante general de la Armada, el vicealmirante Miguel Peña Acosta.

Otras páginas importantes de las relaciones diplomáticas y consulares tienen como protagonistas a cónsules honorarios italianos como Francisco Rainieri y Amadeo Barletta, ambos también mencionados en los capítulos de este libro: capítulo 17, Al rescate de don Antonio Imbert: Familias italianas al servicio de la nación, de Antonio J. Guerra Sánchez y capítulo 16, Amadeo Barletta, de Bernardo Vega.

La presencia italiana en la República Dominicana es antigua y prestigiosa y ha tenido profundos impactos en trazar la identidad nacional del país. Italia es parte del ADN de la República Dominicana ya que promovió y apoyó la creación de muchas de sus infraestructuras institucionales apolíticas que garantizan el funcionamiento del país, entre otras la Armada Dominicana (capítulo 10 de Balcácer, Juan Bautista Cambiaso (1820-1886), (capítulo 40 de Lluberes, Periodistas italianos o de origen italiano), la agricultura y el desarrollo tecnológico relacionado con ella (capítulo 37 de González, Ciencia y protección ambiental para el desarrollo agrario: Aportes del Dr. Raffaele Ciferri en la República Dominicana), la religión y las estructuras educativas religiosas (capítulo 8 de Sáez, Eclesiásticos italianos y la Iglesia Católica. Síntesis biográficas).

Al conocer más la importancia que algunas figuras históricas de origen italiano han tenido en país y lo que Italia y la República Dominicana han construido y logrado conjuntamente, ha nacido en mí el deseo de poner en relieve el pasado compartido de los dos países y las significativas interrelaciones, y así sentar las bases de una cooperación aún más profunda hacia el futuro, especialmente a la luz de la bien establecida y exitosa comunidad de origen italiano presente actualmente en el país.

Dentro de un renovado deseo de Italia y de la República Dominicana de relanzar sus relaciones diplomáticas y crear nuevas oportunidades en términos culturales, económicos e institucionales, he tenido el privilegio de servir a Italia como embajador en la República Dominicana.

Bajo el auspicio del Ministerio de Asuntos Exteriores y Relaciones Internacionales en Roma, he promovido varias actividades e iniciativas que, partiendo del conocimiento de la historia compartida, puedan «crear puentes entre historia y futuro». Este eslogan, que ha sido al centro de la mayoría de las iniciativas llevadas a cabo, expresa muy bien el deseo de concienciar a los italianos, a los ítalo-dominicanos y a los dominicanos de que Italia y la República Dominicana han trabajado codo a codo en numerosas ocasiones y que Italia siempre ha estado presente en momentos decisivos de la historia de la República Dominicana.

La riqueza de la historia compartida, junto a las oportunidades que se abren para el futuro, me han convencido de la utilidad de reunir bajo un mismo techo las docenas de historias de enorme importancia que he llegado a conocer para que representen la base de la futura historia de amistad y colaboración entre los dos países. De hecho, la gran historia compartida solo se conoce de manera parcial y fragmentaria y carece de una visión global que pueda servir de base para el desarrollo de las relaciones presentes y futuras.

Es precisamente el deseo de transmitir y dar a conocer la grandeza del pasado para construir un futuro aún mejor que ha creado el impulso detrás del proyecto del libro sobre el patrimonio cultural italiano en la República Dominicana, el cual he trabajado junto con el presidente de la Academia Dominicana de Historia, José Chez Checo, y que ha reunido en su seno no solo a grandes estudiosos e historiadores sino también a grandes personalidades institucionales de la República Dominicana y ha contado con el apoyo incondicional de importantes emprendedores.

Al escribir esta parte del capítulo he querido contar la historia más reciente que he vivido en primera persona y cómo se han fortalecido en esos años las relaciones diplomáticas, pero también humanas, culturales y económicas que están a la altura de la gran historia compartida.

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Puede seguir leyendo el artículo completo consultando la página Ciaosantodomingo.com.

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