El pan les ganó la carrera a los víveres

El Gobierno frenó el aumento

Conviene observar con detenimiento y pesar en balanza justa el pan, pues tiene la mala costumbre, en determinadas circunstancias, de ponerse más chiquito.

Esa comparación no se hace, pero sería bueno hacerla, y no solo en precio, también en tamaño, entre el pan de antes y el pan de ahora.

El ejercicio tiene importancia y aprovecha, ya que el Gobierno frenó un aumento. El negocio no se explicó en detalles, pero cada vez que se produce una situación parecida, sale ganando el panadero.

No el Gobierno, que no come pan pero se preocupa por que llegue a la mesa, ni el consumidor, fastidiado por las leyes de mercado, sino la industria de la harina.

El horno, contrario a lo que se cree, siempre está caliente y dispuesto, pues el pan hace mucho les ganó la carrera a los víveres, y no hay manera de que, a falta de pan, casabe.

El casabe con el chicharrón, y ya.

El pan por tanto es un producto político, y el Gobierno debe cuidar cada fase del proceso, mucho más que el mangú será palabra de diccionario en lo que el plátano escasea y power se vende caro.

Ningún economista pensó que el plátano sería alguna vez elemento de inflación.

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