Un día descubrí que no era Rossanna

Santo Domingo

Mi caso es sólo uno dentro de los millones de errores que por años se han cometido en las Oficialías del Estado Civil. La declaración de nacimiento original, redactada a mano y que aún conservo, lleva el nombre como mis padres lo concibieron “Rossanna”; sin embargo, en algún momento del trayecto, un oficial civil emitió una copia de la partida de nacimiento con “Rossana”. Se comió una “n”, y en mi casa no lo advirtieron.

Lamentablemente, vine a darme cuenta cuando ya la mayoría de mis documentos figuraban como “Rossana”. Si hubiera intentado devolver el error, me hubiese visto en la necesidad de abrir un proceso complejo varias décadas atrás.

Tomo como ejemplo este caso, porque me toca directamente y sé que como a mí, a miles de personas les ha tocado descubrir errores en sus nombres. A otros, familias completas, han visto cómo sus apellidos han sido desvirtuados.

En lo que concierne a lo legal, decidí quedarme sin la “n”, aunque firmo con mi nombre como originalmente fue inscrito. Confieso que durante muchos años me molestó; hoy, es caso superado.

La buena noticia para casos como este y muchos otros, es que la Junta Central Electoral (JCE), trabaja desde hace años en subsanar errores de esa naturaleza, sin que el ciudadano tenga que involucrarse en un proceso legal que mucho tiempo y dinero cuesta.

El pasado 25 de mayo el Pleno de la JCE aprobó la resolución que subsana de oficio errores materiales y fija criterios para la validación de actas del Estado Civil, dentro del programa de la Eliminación del Trámite de Legalización de Actas del Estado Civil (ETLA). El proceso empezó mucho antes, cuando se emitió la Ley 8-92 que deja en manos de la JCE la administración del Registro Civil, pero es hasta el 2007 cuando se publica el reglamento de aplicación de esa ley, con los procedimientos y procesos.

La misma JCE reconoce que muchos de los errores que los ciudadanos reclaman fueron ciertamente cometidos por los oficiales del Estado Civil, muchos de los cuales años atrás eran notables en pueblos y comunidades los que ocupaban esas funciones; ahora deben ser abogados. Las correcciones han ido asumidas por la JCE, ya que la ley dice que los errores cometidos por los oficiales civiles no son imputables a los ciudadanos.

Comentar/Ver Comentarios