Descuido entre difteria y alcohol adulterado

Santo Domingo

Ante el reporte del incremento de muertes tanto por difteria como por consumo de alcohol adulterado en tiempos en que hay mayores niveles de información, tendría que atribuirlo a dos razones: ausencia de controles oportunos por parte de las autoridades e insensatez de la población.

Que un niño llegue hasta lo inexorable (la muerte) por falta de una vacuna, deja mucho que decir. Se trata de que los padres o tutores nunca tomaron en cuenta la importancia de los biológicos en la más tierna infancia y hasta los cinco años. Se supone que los hospitales y las maternidades están llamadas a concientizar a los padres al momento de dar el alta a una parturienta.

Pero, más aun, en el país, penosamente, han desaparecido las campañas por parte del Gobierno, esas motivaban a los padres a mantener a sus niños protegidos con las vacunas contra la polio, difteria, la pentavalente, entre otras.

Muchas de las mujeres que hoy tenemos hijos adultos, como es mi caso, no descuidábamos nunca ese detalle, dado que son perentorias para la protección del niño y, aunque a todos o a casi todos nos ha dado sarampión, varicela, papera y otras dolencias, el impacto del daño se minimiza, por el efecto de protección que tiene la vacuna en el organismo.

Que hoy estemos perdiendo niños por difteria, es penoso y muy preocupante.

Por otro lado, que los medios de comunicación tengan que informar todos los días que suben las muertes por ingesta de alcohol adulterado, sinceramente, es inaudito. Ojalá que alguien me explique si en un país tan pequeño, en donde al cojo se conoce sentado y al ciego durmiendo, las autorida desconozcan dónde están esas fábricas clandestinas de destilados que llevan a la tumba. No, no y no, no me cabe en la cabeza, más bien, creo firmemente que hay contubernio.

Con dolor debo decir que ambos casos, reitero, son síntomas penosos de ausencia de vigilancia y descontrol.

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