Periodista, con decoro y dignidad

Santo Domingo

Con su pluma anhela transformar la sociedad. Con su ojo crítico, observar y convertirse en vigilante de los procesos democráticos de su nación y del mundo, aunque esto le cueste malquerencias de quienes están enquistados en el poder.

Así son los verdaderos periodistas; seres sensibles, pero, a la vez, aguerridos, que cuentan con las herramientas para humanizar las historias cotidianas de la vida y convertirlas en casos dignos de mover la sensibilidad de un pueblo, una nación y de todo el mundo.

A esos no les tiembla el pulso para que, con su tinta, escribir y develar los secretos mejores guardados, que engloban enmadejadas tramas.

A esos hoy les escribo, pues son capaces de deponer sus propósitos personales para ponerlos al servicio de la sociedad. Y, es que, los periodistas son hombres y mujeres que han definido vocación por el ejercicio de una profesión que, llevada con el nivel de decoro y dignidad, no deja fortunas económicas; más bien, cosecha sinsabores y repudio de algunos pocos, pero la admiración de la mayoría que confía en su pluma e integridad.

El próximo lunes 5 de abril/ se celebra el Día Nacional del Periodista, con lo que adelanto mis mejores parabienes para todos los profesionales que se dan por entero al ejercicio de un oficio que es prácticamente un sacerdocio. Aprovechemos la fecha para hacer una renovación del juramento, cuando salimos de las aulas, de sumarnos a las mejores causas en favor de una sociedad más justa, democrática y honesta.

Si bien reconocemos que no es la mejor pagada de las profesiones, a los que nos gusta el oficio, desde la epidermis, sabemos que, como dijo Gabriel García Márquez: “Aunque se sufra como un perro, no hay mejor oficio que el de periodista”.

Sin embargo, con la que más me identifico es con la pronunciada por el polaco Ryszard Kapuscinski: “Para ser buen periodista, hay que ser buena persona”.

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