Desescalada no significa bajar la guardia

Santo Domingo

El anuncio del presidente Luis Abinader en torno a la desescalada de las medidas de emergencia, y consigo el toque de queda, debido a la pandemia por coronavirus, enfrentará la responsabilidad ciudadana y salir con éxito de esta crisis de salud que afecta al país desde el 2020.

Los datos oficiales del Plan Nacional de Vacunación parecen hablar por sí solos: hasta este martes en el país se habían aplicado 8,396,449 dosis del biológico contra el COVID-19; y de ese total, 5,097,374 corresponden a primera dosis y 3,299,075 a segunda. De la tercera dosis, que son miles los que ya se la han aplicado, aún no se han ofrecido las cifras oficiales. El proceso de primera dosis lleva 141 días y el de segunda aplicación 101 días. Me parece que es importante resaltar que el país ha recibido 12,475,840 dosis de varios laboratorios.

Ese conteo previo indica que la población ha respondido con entusiasmo y responsabilidad al llamado a inocularse; sin embargo, lamentablemente hay quienes aún no dan el paso para esa importante acción.

Todavía el COVID-19 y las diversas variantes que circulan en el país siguen causando muchos contagios y muertes; pese a ello, ya hay cinco provincias que, dado su alto nivel de porcentaje de vacunados, podrían ser las primeras en que las personas retornen a la esperada normalidad. Estas son: La Altagracia, Espaillat, Puerto Plata, Independencia y Dajabón.

Las buenas noticias del proceso que lleva el país son a toda vista evidentes; no obstante, la mentada desescalada no implica relajar las precauciones para evitar contagios, ni dejar de usar las mascarillas; desescalada es la responsabilidad de ir abriendo el país a tono con la covidianidad que impone la pandemia. Reza el refrán que más vale prevenir que lamentar.

Ojalá y ya no fueran noticia las llamadas “fiestas clandestinas”, convertidas en verdaderos monumentos al desenfreno, la francachela, las fumaderas de “hookah” y otras prácticas que tanto disfrutan jóvenes de este tiempo del siglo XXI y de la postmodernidad.

Se impone la sensatez para volver a la libertad, la cual debemos conquistar con orden, apoyar las jornadas de vacunación, respetar los protocolos de Salud Pública, así como acudir de manera voluntaria a la aplicación de la tercera dosis.

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