Nos quedó pendiente un café, hasta luego Darío Yunes

Santo Domingo

Nuestra última conversación concluyó dejando pendiente un café y una dilatada charla, de esas que con mucha frecuencia sosteníamos en ambiente cordial, sobre uno de los temas que más le apasionaba: la provincia La Altagracia y su amado Higüey.

Hablo de Darío Yunes, quien fuera ingeniero de profesión; sin embargo, su pasión por la historia lo llevó a convertirse en uno de los hombres de mayor conocimiento sobre la región este; al resaltar la cultura, costumbres, tradiciones, e historia precolombina, su importancia y el rol jugado por la zona y sus personajes en la historia de la isla.

Sin temor a equivocarme, don Darío, como acostumbraba a llamarle, deja una impronta en su hermosa provincia y en el país que le vio nacer, desarrollarse, y que hoy lo despide con dolor.

En sus afanes y desvelos por su pueblo, formó la Comisión Civil de Desarrollo de la Provincia La Altagracia (Cocdepal), desde donde impulsó múltiples proyectos, uno de los más prominentes fue que al Parque Nacional del Este se le cambiara el nombre por Parque Nacional Cotubanamá.

El proyecto en cuestión, fue presentado en la Cámara de Diputados por Juan Julio Campos Ventura y fue aprobado en 2016 en dos lecturas consecutivas, con lo cual se hace realidad ese anhelado sueño que pone en valor a Cotubanamá, personaje indígena, nacido y criado en el cacicazgo de Higüey; asentamiento taíno enclavado en el área comprendida al este del río Yuma.

El Cotubanamá, ocupa el quinto lugar en extensión territorial de los parques nacionales. En éste se han registrado al menos ciento veinte especies de aves, de las cuales ocho son endémicas de la isla, y otras once de la región caribeña. Fue precisamente por esa zona del país, por Boca de Yuma, por donde llegaron los primeros pobladores provenientes de Suramérica, pasando por el arco de las Antillas Menores.

Debo resaltar que, al menos otras 15 propuestas de anteproyectos de desarrollo a favor de La Altagracia fueron entregados por Darío Yunes al diputado Hamlet Melo que los presentara como iniciativas de ley en su curul de la cámara baja, de lo cual éste ha dado fe y testimonio.

En vida, fue un apasionado por la promoción de las costumbres de su pueblo, ideando así las famosas ferias la leche y de la yuca, ambas desarrolladas en la Vía Cultural Antonio Valdez Hijo en Higüey. Su visión de hermanamiento lo llevó a que esas actividades contaran cada año con una provincia invitada.

Su partida de la vida terrenal, deja dolor y satisfacción a la vez. Dolor, porque ya no podremos disfrutar de sus amenas charlas y sus profundos conocimientos; satisfacción, porque muchos tuvimos la dicha y el privilegio de conocerle y compartir con él.

No podría concluir mis palabras sin mencionar la abnegación de su esposa Ana Fulvia, quien fue su principal cómplice en cada uno de sus proyectos, contando además, con el firme y decidido apoyo de sus hijos. Hoy ellos están tristes y cabizbajos, y es normal, porque se les ha marchado su columna vertebral, pero sé que, internamente, sienten la satisfacción de haber contado con un esposo y padre entregado a su familia, su provincia y su nación.

¡Vaya en paz, don Darío!

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