La imbecilidad de rebaño

El tercer rebrote de COVID-19 avanza ferozmente en República Dominicana y el Gobierno afirma, con alguna razón, que el problema mayor está en que la población se resiste a vacunarse masivamente, lo cual ha golpeado para mal los planes de recuperación de la administración de Luis Abinader.

Hasta ayer, en República Dominicana se había vacunado, con al menos la primera dosis, sobre cuatro millones de personas, lo cual no está nada mal para una economía en desarrollo. Pero la idea del Gobierno dominicano era otra y sus aspiraciones eran tener para junio al 80 % de la población con sus vacunas completadas, un objetivo que, evidentemente, no será conseguido.

Las razones para que la gente haya decidido no acudir en mayor cantidad a los centros de vacunación empiezan con cierta apatía natural, problemas de horario o capacidad de movilidad, y acaban con un sinnúmero de teorías irracionales que dejan mucho que desear de quienes las esgrimen.

En lo personal he escuchado o leído cosas como que dentro de las vacunas contra el COVID-19 viene un chip electrónico para controlar nuestro comportamiento, una teoría tan increíble que sólo alguien muy ignorante podría creer. ¿Por qué? Porque si fuera así el dichoso chip ya estuviera puesto hace tiempo, pues nos venimos vacunando desde hace décadas. Además, para qué meterse en eso, si nosotros somos tan corderos que le damos toda la información que los gobiernos necesitan para espiarnos en nuestras redes sociales y en el consumo general de internet.

He leído que las vacunas antiCOVID-19 dan impotencia o infertilidad, que son una herramientas de control poblacional, que son la “marca de la bestia 666”, entre muchas otras tonterías. Claro, la peor de todas las argumentaciones que he escuchado es de quien no se vacuna porque no quiere dejar de tomar ron. Bueno, si no quiere dejar de tomar ron por dos días, usted está enfermo, pero de otra cosa.

Es momento de alejarnos de la imbecilidad de rebaño que nos ataca e irse a vacunar. Todos queremos retomar nuestras vidas pronto, pero si los llamados a movernos no lo hacemos en nuestro carácter individual, jamás lo lograremos. Así que saque hoy un rato, vaya y vacúnese, así se pondrá del lado correcto de la historia.

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