Tokischa: La fiebre no está en la sábana

El individuo no actúa de manera independiente a su ambiente, por esto, “negarse a aceptar el control equivale, simplemente, a dejarlo en manos de otros (Skinner, 1977)”. La conducta, valores, creencias y pensamientos humanos se mantienen, se reproducen y cambian a función de las demandas del ambiente.

En la última entrevista realizada a Tokischa en Alofoke sin censura, por Santiago Matías, vemos a una Tokischa en una faceta que no habíamos visto. La historia de vida que relata confirma las impresiones clínicas que había creado.

Tokischa brindó información sobre su vida que antes no sabíamos y que solo daba espacio a suposiciones y especulación. Guiada por las preguntas de Matías, ella logró y aceptó la invitación a abrirse al público.

Se hace necesario hablar sobre los elementos que la marcaron de manera significativa, tanto positiva como negativamente, que ayudan a explicar las elecciones del contenido, los recursos artísticos que utiliza en sus producciones, las líricas y también su conducta.

Lo primero a resaltar es el conjunto de factores de riesgo presentes en la historia de vida de Tokischa. Podemos mencionar los siguientes: negligencia de los padres, falta de figuras de autoridad apropiadas, inestabilidad familiar, falta de modelos cercanos apropiados (adultos), establecimiento deficiente de reglas, exposición temprana a drogas y precocidad sexual.

Todos estos elementos, en cierta forma, pueden ayudar a responder las preguntas que se hacen muchos sobre el comportamiento “liberal” de la artista, sus canciones cargadas con símbolos sexuales, irreverencia, y drogas; además de explicar el apoyo y el repudio que recibe de manera simultánea en las redes y los medios de comunicación.

Pero ¿cómo pueden estos factores impactar negativamente en la vida de una persona?

Se ha encontrado que la disfunción familiar es un factor determinante en las conductas de riesgo en la adolescencia. Los hijos que tienen peor relación con sus padres o tutores y los hijos de padres divorciados corren mayor riesgo de presentar conductas sexuales precoces, consumo de droga, deserción escolar, delincuencia, entre otras.

Asimismo, se ha demostrado que la falta de supervisión de los padres o cuidadores primarios y la mala comunicación también impactan la edad en que los jóvenes pueden tener contacto con sexo y drogas (Royuela Ruiz, Rodríguez Molinero and Marugán de Miguelsanz, 2015).

Durante esta etapa del desarrollo, el proceso de formación en habilidades sociales y pensamiento hipotético-deductivo en el adolescente aún no se ha completado. Tampoco ha llegado a su fin el proceso de formación de la identidad individual.

Tomando esto en cuenta, se hace evidente que el sujeto adolescente tendrá dificultad para predecir y analizar las consecuencias de sus actos y para anticipar los resultados probables de sus conductas. Esto quiere decir que cualquier adolescente corre peligro al exponerse en esta etapa tan vulnerable del desarrollo humano a factores de riesgo y situaciones poco favorables en la vida, aún peor cuando no tiene una estructura familiar y factores ambientales que lo protejan (Royuela Ruiz, Rodríguez Molinero and Marugán de Miguelsanz, 2015).

Por lo antes mencionado, resulta más que evidente que durante la etapa adolescente los jóvenes requieren más y mejor atención.

El siguiente factor por tratar es el sexo en la adolescencia. A pesar de los logros de la psicología en cuanto al entendimiento de la sexualidad y el derribamiento de muchas barreras culturales y tabúes, no es posible negar que las conductas ligadas al sexo presentan grandes retos debido a las posibles implicaciones en la salud física y psicológica de las personas y a los riesgos que conlleva el sexo en sí mismo (Almenares Isaac and Muguercia Fornaris, 2020).

La experiencia sexual en la adolescencia, en muchos casos, es el camino de inicio hacia la promiscuidad, la cual puede ser causa de múltiples complicaciones y enfermedades, tales como las infecciones de transmisión sexual, el embarazo en la adolescencia, el cáncer cérvicouterino, entre otras.

El comportamiento sexual precoz se puede caracterizar en muchos casos por una sexualidad estructuralmente promiscua desde su inicio, que además está débilmente premeditada y en muchos casos, condicionada desde reglas marcadas por la presión de grupo y el contexto social que podría estar poco sujeto al control y supervisión de adultos.

Por lo general, la sexualidad precoz también será de riesgo para la salud debido a que no se emplean de manera adecuada los métodos de protección o no se utilizan en lo absoluto (Almenares Isaac and Muguercia Fornaris, 2020).

Ser promiscuo implica llevar a cabo prácticas sexuales con varias personas o grupos de personas al mismo tiempo. Las consecuencias más obvias de tales conductas pueden ser el embarazo no deseado, enfermedades de transmisión sexual, consumo de alcohol y drogas, así como dificultades importantes en el desarrollo psicológico y social.

Independientemente del género, las conductas sexuales precoces y promiscuas presentan peligros claros. Durante la adolescencia, los jóvenes se sumergen en una etapa de transición de la vida que los llevará a la adultez. Esto implica una crisis que nace por el hecho de que estos jóvenes aún no son adultos, pero tampoco niños, a pesar de sus notables cambios físicos. Tales condiciones crean sentimientos de confusión en los jovenes que se agudizarán si su principal red de apoyo no les provee de un sentido de pertenencia al núcleo familiar.

Sin embargo, la precocidad sexual es solo el principio. Esta suele venir acompañada de otros comportamientos y prácticas de riesgo, como el uso de alcohol y drogas. Estudios muestran que, en los ambientes recreativos, cuando existe interés o una perspectiva enfocada en lo sexual, los adolescentes perciben las drogas (alcohol, marihuana y éxtasis) como facilitadores para alcanzar logros sexuales. El consumo de estas sustancias se relaciona con un inicio más temprano de relaciones sexuales. Y se convierten, en los espacios de interección de estos jóvenes, en lubricantes sociales que facilitan el intercambio y dinamizan la acción.

Después de haber explicado los factores que pueden impactar negativamente a una persona, en este caso a Tokischa, resultando en conductas de riesgo ligadas al sexo y al consumo temprano de drogas; ahora es necesario describir también cuáles son estos otros factores que estuvieron y se mantienen presentes en la vida de Tokischa que la protegieron a pesar de todas estas experiencias toxicas, precoces y de riesgo.

Cuando hablamos de la salud, es necesario también mencionar factores protectores, los cuales se pueden identificar como “...características detectables en un individuo, familia, grupo o comunidad que favorecen el desarrollo humano, el mantenimiento o la recuperación de la salud...” (Páramo, 2011). Estos son factores que permiten contrarrestar los posibles efectos de los factores de riesgo y reducir la vulnerabilidad del individuo de manera global o especifica.

El primer factor por mencionar es su madre, quien a pesar de haber estado ausente físicamente y haber sido negligente por abandonar la responsabilidad de criar presencialmente a Tokischa, se mantuvo constante y frecuentemente en contacto con la misma. Su madre le inculcó desde muy temprano el amor por la lectura y el aprendizaje.

Otros factores son, el alto nivel de resiliencia que presenta Tokischa, a pesar de las adversidades, ésta logró salir recuperada y transformada de tales experiencias; la empatía encontrada en su amigo y productor Raymi Paulus, quien ha servido como un gran soporte. Asimismo, ha podido reconciliarse con su persona, con su vida y los individuos significativos de su historia y desarrollar un autoconcepto positivo.

Tokischa ha demostrado capacidad de resolución de problemas y toma de decisiones difíciles, pero relevantes, lo cual le permitió cambiar hábitos como el consumo de drogas por otros saludables, demostrando de nuevo su resiliencia y mecanismos de afrontamiento más adaptativos y convenientes.

En conclusión, como psicólogo puedo decir que esta exponente urbana es una consecuencia de las dinámicas y carencias presentes en la sociedad dominicana.

La música urbana viene a fungir como un megáfono social que grita los valores, problemas y realidades del contexto social más vulnerable de nuestro país y que más necesita de ayuda.

Debemos tener claro que los urbanos tienen grado de responsabilidad social, y que no deberían celebrar los problemas y condiciones sociales que limitan y hacen sufrir muchos en nuestros barrios. A pesar de esto, debemos entender que el orden de los factores en este contexto sí es importante. Primero fue el barrio y luego el dembow. Si el barrio no cambia, tampoco lo hará la música que sale de él.

Lic. Pablo F. Castillo Valenzuela

Psicólogo Clínico

 

Referencias

Almenares Isaac, A. and Muguercia Fornaris, A., 2020. Factores de riesgo y consecuencias de la promiscuidad en los adolescentes. [online] Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba. Available at: <https://revistasaludybienestarcolectivo.com/index.php/resbic/article/download/75/55/145>

Páramo, M., 2011. Factores de Riesgo y Factores de Protección en la Adolescencia. [online]: <https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-48082011000100009>

Royuela Ruiz, P., Rodríguez Molinero, L. and Marugán de Miguelsanz, J., 2015. Factores de riesgo de la precocidad sexual en la adolescencia. [online]: <https://scielo.isciii.es/pdf/pap/v17n66/04_original3.pdf>

Ugt.es. 2018. Género y Riesgos Psicosociales. [online]: <https://www.ugt.es/sites/default/files/guiageneroyriesgosweb.pdf>

Who.int. 2020. Salud mental del adolescente. [online]: <https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/adolescent-mental-health>

Who.int. 2021. Salud del adolescente y el joven adulto. [online]: <https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/adolescents-health-risks-and-solutions>

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