Dominicanos en Nueva York

De Nueva York a Yamasá para enseñar robótica e inteligencia artificial

  • Milka Santana abandonó su vida en Nueva York para honrar la memoria de su padre con el proyecto Perfecto Labs
Santo Domingo

Han pasado siete meses desde que Milka Santana abandonó su vida y comodidades en la ciudad de Nueva York, y regresó a Yamasá, el pueblo donde nació, para establecer allí una escuelita que construyó en el segundo piso de su casa, para enseñarle a los niños de la comunidad inglés, robótica, e inteligencia artificial.

Santana se mudó con su familia a la Gran Manzana a los 10 años de edad. Allá se graduó de matemáticas y finanzas en la universidad de Baruch. Luego se trasladó a Londres, Inglaterra, donde trabajó para la empresa Goldman Sachs. Más adelante se fue a Hong Kong, donde trabajó durante un año para la firma Goldman Asia, para luego mudarse a Xi’An China, donde vivió durante cinco años y logró obtener dos títulos de postgrado, uno en la Universidad de John’s Hopkins y otro en la Universidad Xi’An Jiaotong.

La dominicana renunció recientemente a su trabajo en el banco de inversiones JP Morgan en NY, para fundar Perfecto Labs en Peralvillo Yamasá.

“Yo dejé mi trabajo, estaba laborando en un banco de inversiones en Nueva York y lo dejé, y desde entonces he estado casi todo el tiempo planificando la escuela o enseñando. La verdad es que, me ha costado mucho, porque la vida que yo tenía en Nueva York era mucho más fácil, no es la misma de Yamasá, allá se me va la luz, el agua y cada rato hay un problema”, dijo Santana.

“Por eso es que yo hago lo que hago”, dijo con la voz entrecortada. Al recordar la cara de satisfacción de los niños que ha impactado, además de la memoria de su padre, al que recuerda como un hombre intelectual y responsable con la educación de su pueblo, que luego de mudarse a Nueva York se esforzó por volver a estudiar y continuar su legado desde allá.

“Mi papá se fue de aquí siendo director, enseñando matemáticas, y fue a Nueva York, a los trabajos más bajos que puedas pensar, y se hizo licenciado también allá, y todo eso lo hizo por la educación. Entonces cuando yo estoy pasando trabajo allá en Yamasá, o cuando a veces se me va la luz, o tengo un problemita, entonces digo por esto es que lo hago”, dijo.

El proyecto, que inició con el deseo genuino de Santana de honrar la memoria de su papá, quien era profesor de matemáticas del pueblo, se dio a conocer gracias a que comenzó a recorrer la zona, con la esperanza de encontrar algunos niños que estuvieran interesados en aprender.

“Cuando yo llegué comencé a visitar los alrededores, y a todos los niños que me encontraba en el camino les hablaba de las clases y les invitaba a venir. Nunca he hecho una preselección ni solicitado requisitos. Al principio solo vinieron 10 niños, pero gracias a la buena experiencia que tuvieron, comenzaron a llegar más y ahora ya son 50”, dijo Santana muy entusiasmada.

“La programación es el futuro”

Perfecto Labs, es el nombre con el que se identifica este proyecto creado por Santana, que es la única maestra. Perfecto, por el nombre de su padre, y Labs, porque el salón de clases funciona como un laboratorio donde los niños impactados pueden crear y desarrollar su intelecto.

Consiste en un programa de un año, que enseña programación de computadora, inteligencia artificial, robótica e inglés para niños y jóvenes. Aproximadamente, el 70% de los estudiantes son niñas en edades entre los cinco y los 16 años, muchas de las cuales ahora están considerando una carrera en el área de la tecnología.

“Las clases son en dos partes, primero les doy clases en inglés y luego las de robótica. Al final de la clase siempre me dicen ‘no me quiero ir’, ‘ya quiero que llegue la próxima clase’. Les encanta el contenido porque siempre están formando robots, o en la computadora haciendo proyectos, haciendo grupos, si es clases de inglés siempre es conversación, hablando entre ellos”, dijo la dominicana.

Los estudiantes están aprendiendo a programar con robots, a través de un programa que se llama Scrunch y otro que se llama Python, y la meta de Santana es que, a finales de este año, el programa se extienda a otras partes de Monte Plata.

Perfecto Labs está patrocinado por amistades de Santana que residen en el exterior, que son de origen dominicano y que trabajan en empresas como JP Morgan, Capital One, Spotify, Netflix, Airbnb y otras multinacionales estadounidenses, quienes han donado los sistemas y los robots de alta tecnología que programan los niños.

De Nueva York a Yamasá para enseñar robótica e inteligencia artificial

Con Perfecto Labs Santana busca crear genios de programación a partir de los seis años a través de juegos y robótica, y que en el futuro puedan ser admitidos en universidades estadounidenses, donde puedan cursar carreras afines a estos temas.

Las clases

Codificación y robótica

Enseña codificación basada en bloques y Python usando iRobot, Rootrt0, Lego Boost Creative Toolbox, Marty The Coding Robot y littleBits Star Wars Droids.

Su enfoque es desarrollar habilidades de resolución de problemas, ingeniería y diseño.

Imagine If: Historias en mandarín, español e inglés

Esta clase está diseñada en 3 idiomas, los tres, domininados por Milka. El enfoque es la imaginación, la creatividad, la formación de hábitos y el dominio de estos idiomas.

De Nueva York a Yamasá para enseñar robótica e inteligencia artificial
El progreso

Con las clases y los conocimientos que han adquirido los jóvenes con Perfecto Labs, Santana realizó un concurso de robots con los niños, cuyo ganador recibió cien dólares como premio.

Los llevó a visitar el ITLA, y recientemente sostuvo un encuentro con el ministro de Industria y Comercio Ito Bisonó, pues espera que las autoridades tomen este proyecto como base para poder desarrollarlo en todo el país.

Por el momento, la escuela está cerrada, y espera retomar nuevamente las clases en el mes de noviembre, en un lugar más amplio.

“Mi papá antes de fallecer comenzó a construir una escuela, y estoy en proceso de terminarla, la cual tendrá unas 15 aulas, donde luego de acondicionarlas, podremos recibir más niños, porque la programación es el futuro”, dijo.

De Nueva York a Yamasá para enseñar robótica e inteligencia artificial

Las clases se imparten una vez a la semana, en tandas de cuatro horas. Santana cuenta, que, durante estos meses de pandemia, y por las vacaciones escolares, las clases se ofrecían los días de semana, pero en el nuevo semestre serán impartidas en la tarde, luego de la escuela, y los fines de semana.

“Muchos de los niños que recibimos no estaban yendo a la escuela y esta era la única clase que ellos tomaban”, dijo.

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